
Las grandes ciudades de nuestro continente observan las tasas de robos más elevadas del mundo, en donde los índices de violencia intrafamiliar y de delitos sexuales son muy altos. Es conocido por todos, que estos elevados niveles de delincuencia y violencia se traducen en significativos costos económicos y de fuertes pérdidas desde el punto de vista del desarrollo económico.
Estos costos, según el BID -en violencia y delincuencia- llegaron en la década de los 90 a un 14% del PIB del continente.
Desde la Fundación Friedrich Ebert trabajamos en esta área en la convicción de que este tema debe ser asumido por las fuerzas progresistas de la región y, que éstas deben asignarle máxima prioridad e importancia política y conceptual que amerita.
El tema de la Seguridad Pública siempre ha sido un ámbito sensible y difícil para las fuerzas progresistas, no sólo en nuestro continente, sino también en los países industrializados. Precisamente y debido a que el progresismo reaccionó con lentitud frente a la inseguridad, las fuerzas políticas conservadoras y de derecha lograron transformar este tema en una de sus mejores armas político electorales. En algunos casos, incluso, la debilidad del discurso programático y político del centro-izquierda en esta área, pone en riesgo la realización y continuación de los gobiernos progresistas en general.
Consideramos fundamental que una agenda progresista en esta materia incluya, entre otros, los siguientes conceptos:
La Fundación Ebert en Chile le ha entregado al tema de la Seguridad Ciudadana un importante lugar en las agendas de actividades nacionales y regionales. En este contexto se han realizado ciclos de seminarios regionales, talleres de debates, asesorías, papeles de trabajo, publicaciones, etc.